Mitos sobre el cerebro

Mozart lo hace más inteligente

8-mitos-sobre-el-cerebro-1.jpgAunque, por supuesto, escuchar a Mozart es casi una experiencia sobrenatural, el mito de que escuchar música clásica te vuelve más inteligente es falso. El mito sobre que hacerlo puede aumentar tus capacidades intelectuales (lo que se llama “el efecto Mozart”) surgió en el año 1990, cuando un experimento sugirió que los estudiantes que escuchaban a Mozart mientras estudiaban y hasta 10 minutos antes de una prueba, conseguían mejores calificaciones. Todo tipo de productos, desde libros a discos compactos sobre el tema se lanzaron al mercado, pero lo cierto es que ninguna otra prueba se llevó a cabo, el hecho parece funcionar pero sólo en determinadas partes del cerebro. Funciona con zonas referidas al rendimiento de ciertas áreas temporales, lo cual es diferente a decir que te vuelves más inteligente.

Se arruga un poco más con cada nuevo conocimiento adquirido

8-mitos-sobre-el-cerebro-2.jpgEl cerebro está repleto de arrugas que le dan el aspecto de una nuez y a menudo se dice que esas arrugas son el resultado de nuevos conocimientos que se adquieren para que así, el órgano se pueda compactar y dejar más lugar, pero esto tampoco es cierto. Cuando somos engendrados, nuestro cerebro no está arrugado pero conforme el feto se va desarrollando y crece, el cerebro le acompaña. Ahí es cuando se arruga y en él se forman surcos y circunvoluciones, pero una vez se formaron y está listo nuestro glorioso órgano (a las 40 semanas), ya nunca cambian, esas marcas le acompañan a uno de por vida. El cerebro cambia su forma a medida que aprendemos y que tenemos nuevos recuerdos (plasticidad cerebral), pero ya no se arruga nunca más.

completamente gris

8-mitos-sobre-el-cerebro-3.jpgFalso. El cerebro no es completamente gris como se lo muestra en la televisión, también tiene tintes blancos, rojos y en ocasiones, negros. La gente se refiere a menudo al cerebro y le da un color grisáceo, por ejemplo, el detective Poirot de las historias de la famosa escritora británica Agatha Christie, quien siempre habló de las “pequeñas células grises” en alusión a la materia gris del cerebro. Las historias de misterio de la señora Agatha son sensacionales, pero lo cierto es que la materia gris, que está en el cerebro y en la médula espinal, no es la única de color allí. El cerebro también tiene materia blanca, con fibras nerviosas que la conectan a la gris, sangre, que le da un tono rojizo y la llamada “substantia nigra” que en latín (sí, claro, adivinaste) significa “sustancia negra”. Ésta sustancia es negra porque contiene neuromelanina, que le da pigmentos a la piel, el cabello y demás, todo eso le da diferentes tonos al cerebro.

Los mensajes subliminales entran al inconsciente

8-mitos-sobre-el-cerebro-4.jpg¡Ay si! ¡Ay si! El gobierno, las corporaciones y los medios están diciéndome qué hacer y qué comprar con mensajes subliminales…no, si eres un tonto, es tu culpa. Los mensajes subliminales existen, son una palabra, una frase o incluso una imagen que se incrusta en otras imágenes o en sonidos para que entren al subconsciente e influyan en nuestro comportamiento. En 1957, Vicary, un investigador de mercado, aseguró utilizar este método y lo llamó “mensajes subliminales”, colocó un mensaje en una propaganda en 1/3000 th de segundo y las cifras parecían demostrar que daba resultado, por lo cual se prohibió en muchísimas partes. Lo cierto es que años después se descubrió que en realidad Vicary había mentido y que nada de esto era cierto. El célebre y patético caso en el que juzgaron a los gigantes del metal de Judas Priest volvió a hacer resurgir la cuestión, pero el juez determinó que no existía prueba científica alguna capaz de demostrar que lo que los padres de los niños suicidas decían era cierto.

El de los humanos es el más grande que existe

8-mitos-sobre-el-cerebro-5.jpg¡Y lo hiciste otra vez humano egoísta! Déjame decirte algo: no, tu cerebro no es exáctamente el más grande que existe. Aunque los científicos no se ponen de acuerdo al 100% sobre cuál es la definición única de lo que hace que una persona sea inteligente, sí están todos de acuerdo en que los seres humanos son los seres más inteligentes del planeta. Bien, pero con la idea de que “cuanto más grande, mejor”, que tanto le gusta a nuestras sociedades, entonces, no les resulta muy difícil razonar que los seres humanos deben tener los cerebros más grandes entre todos los animales. Pero no, no exactamente. El cerebro promedio humano tiene un peso de 1.360 kg., exáctamente igual al de los delfines, por otro lado, los cachalotes (considerados para nada inteligentes) tienen un cerebro que en promedio pesa 7.800 kg. Mientras que el cerebro de un animal tan inteligente como el de un orangután no pesa más de 370 grs. y el del un ave como el gorrión apenas 1 gr.. Las relaciones de tamaño existen, claro, somos la especie más inteligente, si, pero no tenemos el cerebro más grande.

Solo utilizamos el 10% del cerebro

8-mitos-sobre-el-cerebro-8.jpgÉste es probablemente el mito más popular sobre el cerebro, pero también es falso. Es un mito bien antiguo, se remonta casi hasta el 1900, pero hoy ya ha pasado el tiempo suficiente como para dejarlo de repetir como loros. Los científicos aseguran que el cerebro humano se encuentra trabajando las 24 horas del día y durante toda nuestra vida. Que nuestro cerebro pueda desactivar determinadas zonas cuando así lo necesite y que pueda llegar a funcionar con apenas un 10% de éste activo no significa que no pueda usar más que eso. Podemos usar y mejor dicho, usamos más del 10% del cerebro la mayor parte del tiempo, así que deja de lado todos esos libritos de autoayuda de porquería que despiertan el otro 90% y bla, bla, bla…

10 tips para redactar un resumen

Para redactar un resumen lo más importante no es saber redactar, sino elegir entre las opciones de las plantillas que te daré. Hoy te demostraré cómo se puede redactar un resumen sin saber redactar con estos sencillos trucos y la ayuda de las plantillas. ¿Me acompañas?

1. Divide el texto en partes. Si un texto tiene párrafos le corresponderá una parte por párrafo. Si no tiene párrafos, fíjate en los conectores textuales para su división. Sobre cómo resumir un texto sin párrafos te recomiendo que leas el artículo de este enlace.

2. Asigna a cada párrafo una oración simple. Debes evitar escribir más de un verbo en cada oración.

3. Asigna a cada oración tres partes bien diferenciadas. Sujeto + Verbo + Complemento

4. Une las oraciones simples con un conector textual.

5. Elige un sujeto para cada oración (amarillo).

6. Elige un verbo para cada oración (verde).

7. Elige las palabras clave de cada parte. Debes elegir un máximo de ocho palabras y que sean, preferentemente, sustantivos (azul). Sobre cómo encontrar las palabras clave de un texto te recomiendo la lectura del artículo de este enlace.

8. Elige los conectores textuales que unirán las oraciones (marrón).

9. No pienses en el resumen hasta el final. Lo que debes hacer es ir construyendo una oración por cada párrafo o parte del texto.

10. Cuando tengas las oraciones simples, sólo te queda unir cada una de ellas con la ayuda de los conectores de la plantilla.

Figuras retóricas parte 2

Hipérbaton

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Perífrasis

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Polisíndeton

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Sinonimia

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Alegoría

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Etopeya

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Ironía

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Metáfora

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Aliteración

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Onomatopeya

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Paranomasia

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Anáfora

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Asíndeton

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Epanadiplosis

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Calambur

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Derivación

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Paralelismo

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Pleonasmo

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Retruécano

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10 maneras de innovar y ser creativo.

Con los cambios tan rápidos que estamos viviendo, hacer las cosas como solían hacerse no funciona actualmente y no puede ser tan productivo como esperamos. Para poder crecer debemos estar innovando y creando constantemente.

Una compañía innovadora, atrae y mantiene en su grupo de trabajo a mejores empleados. La gente quiere ser parte de algo creativo e innovador. Es estimulante y además divertido.

Aquí tienes 10 cosas que puedes hacer para fomentar una cultura de innovación y creatividad en tu trabajo:

1. Vive en la posibilidad.
Debes saber que todo problema tiene muchas soluciones posibles. Mantente en la creencia de que tu y tu equipo de trabajo pueden encontrar una mejor forma de hacer cualquier cosa en la que pongan sus mentes a trabajar.

2. Siempre cuestiona qué es lo que haces y porqué lo haces.
Continuamente nuestras tareas y proyectos no se dirigen hacia la consecución de nuestras metas y propósito en la vida. Asegúrate de que todo lo que hagas se alinea con tus metas y produce los resultados que deseas.

3. Desafía las creencias que has tenido desde hace mucho tiempo.
Solamente porque algo se ha hecho de cierta manera durante largo tiempo no quiere decir que todavía sea la mejor manera de hacerlo. Es necesario aprender nuevas formas de hacer las cosas, debemos ser flexibles y abrirnos a nuevas posibilidades.

4. No aceptes la primera solución inmediatamente.
Hay muchas posibilidades de solución para cada problema. La mayoría de las personas se van con la primera que surge que parece la más adecuada y se pierden del valor que implica el pensar un poco más de tiempo y encontrar soluciones más efectivas y elegantes.

5. Lee.
Cuanto más sabes acerca de algo, más te das cuenta de que no sabes. Incrementando tu base de conocimientos encuentras más y más asociaciones. Y hacer asociaciones es donde aparentemente cosas mágicas suceden. El conocimiento es esencial y nunca termina. Si te mantienes preparado puedes ir al ritmo de todo lo que te rodea, si no lo haces puedes quedar rezagado.

6. Diviértete.
Descubriendo nuevas ideas sobre cómo hacer las cosas más rápido, más fácil, con menos recursos y mejor es realmente divertido. Y las cosas que son divertidas de hacerse se hacen más seguido. Planea sesiones dedicadas a crear ideas, lo que en inglés llaman “brainstorming”, y que significa tormenta de ideas. Reúne a tu grupo de trabajo y elijan un tema sobre el que trabajar. Concéntrense y generen tantas ideas como se les ocurran sobre ese asunto. La práctica hace al maestro. Si lo practican regularmente lograrán entrenarse y para cuando surja un problema estarán preparados para generar muchas soluciones creativas.

7. Conoce a gente de diferentes industrias.
Saliéndote del territorio con el que estás familiarizado, abres la posibilidad para nuevos y diferentes puntos de vista que puedes utilizar en tu favor. No te circunscribas solamente al ambiente que te rodea, ábrete y conoce otras cosas y otras formas de trabajar, puedes aprender mucho.

8. Desafía a tu grupo a llegar más profundo.
Cuando Henry Ford pidió a sus ingenieros diseñar el motor V-8. Ellos contestaron que no se podía hacer. El dijo pues se HARÁ y eventualmente se hizo. No permitas que tu equipo llegue rápidamente a la conclusión de que algo no puede hacerse. Empújalos a buscar soluciones y hagan una lista de todas las ideas que surjan, después cuando la revisen más calmadamente, se darán cuenta de que entre ellas hay alguna idea valiosa.

9. Asegúrate de tener tiempo para relajarte y no hacer nada.
Cuando constantemente estamos ocupados haciendo cosas, no creamos el terreno fértil para que las ideas se fortalezcan. Es necesario descansar y soltar, dejar el tema al menos conscientemente, porque nuestra mente seguirá trabajando en ello. Al soltar le damos a nuestro cerebro la libertad y el tiempo de asimilar la nueva idea.

10. Dale tareas a tu inconsciente.
Dale a tu mente algo en que pensar mientras duermes. Selecciona un problema que deseas resolver, un proceso que deseas mejorar o el nuevo producto que deseas crear antes de irte a dormir y luego olvídalo. Di para ti mismo que deseas al menos tres ideas elegantes y efectivas para el comienzo del siguiente día y luego espera positivamente el recibirlas. Créeme que si funciona.

La publicidad en la vida diaria.

La publicidad irrumpe en nuestra vida diaria a través del diario, de la radio, de la televisión, de internet y también en vallas publicitarias o propaganda en mano.

La publicidad es una forma de comunicación dentro del proceso de comercialización de productos y servicios.

La finalidad básica del mensaje publicitario es la persuasión, ya que trata de obtener una respuesta favorable por parte del receptor. El anuncio debe ser atractivo, debe interesar positivamente y tiene que incitar al público en la compra o el consumo del producto. Este objetivo se consigue normalmente con una imagen potente acompañada de palabras.
Por otra parte, los organismos públicos utilizan la publicidad como una herramienta para comunicarse con las personas. Los gobiernos, los ayuntamientos y muchas entidades la utilizan para hacer llegar mensajes concretos: resaltar un país o una cultura, incentivar el comportamiento cívico de las personas, estimular actitudes positivas, etc.

Debemos diferenciar entre publicidad y propaganda. Mientras la publicidad tiene como objetivo convencer al público consumidor para que compre (o consuma), la propaganda está relacionada con la transmisión de ideas filosóficas, políticas o religiosas (no necesariamente para que el receptor compre, sino para convencerlo de algo).

La manera de vivir de las personas ha cambiado y también lo han hecho las estrategias publicitarias.
Durante la época medieval existía la figura del pregonero que animaba la actividad mercantil. Los comerciantes señalizaban sus establecimientos con rótulos que indicaban a qué gremio pertenecían.
Hacia finales del siglo XIX, la industrialización permite fabricar grandes cantidades de productos y la publicidad comienza a aparecer en los diarios. La publicidad se va consolidando como una parte de toda actividad productiva y hay muchos artistas que participan con carteles de gran calidad estética.

Ya en el siglo XX la publicidad se integra en el márquetin -conjunto de actividades que desarrollan las empresas para ponerse en contacto con los consumidores- y ha continuado evolucionando según los gustos de la sociedad de consumo.

Años atrás, la oferta de productos era menor y no hacía falta ser muy sutil para vender. Los anuncios informaban sobre los beneficios del producto. Querían convencer al público con argumentos fáciles de comprender y racionales. Se utilizaba la denotación, se explicaban directamente las cualidades del producto y la información que se daba era objetiva.

Actualmente, la oferta de productos es enorme y todos los productos son muy parecidos. La simple información sobre sus características no sirve para diferenciarlos. Si la empresa anunciante quiere que el consumidor potencial identifique el producto y los diferencia de los otros, el anuncio debe ser original y sutil. Cuando los productos son tan parecidos hace falta diferenciarlos en el mensaje.

Ahora los anuncios publicitarios quieren acercarse a la psicología del posible consumidor. Se quiere asociar el producto a un tipo de comportamiento y a un estilo de vida. Esta estrategia se llama estrategia de posicionamiento, el eje en torno del cual gira el mensaje publicitario no es el objeto anunciado y sus cualidades sino el deseo del consumidor potencial. Este proceso de asociaciones, el arte de decir las cosas sin decirlas se llama connotación. En la lectura connotativa cada uno interpreta subjetivamente las imágenes según sus propias vivencias o aspiraciones.

Tiempo que le dedicamos a pensar.

No es fácil ser taxista en Londres. Se ha de pasar un examen llamado The Knowledge, que requiere memorizar más de 25.000 calles y miles de sitios de interés. Sólo la mitad de los aspirantes son capaces de superar la prueba y es un escenario perfecto para que un neurocientífico pueda estudiar si nuestro cerebro expuesto al aprendizaje es capaz de modificarse. Esto debió de pensar Eleanor Maguire hace más de un década cuando analizó a 79 candidatos a taxistas. A priori, ninguno de ellos tenía diferencia en su hipocampo posterior, donde reside la memoria a largo plazo y nuestra ubicación espacial. Pasados los cuatro años de estudio, Maguire volvió a analizar el cerebro tanto de los que aprobaron como de los que no lo consiguieron. Los 39 que superaron la dura prueba fueron aquellos que tenían un mayor hipocampo posterior. Es decir, en cuatro años de estudio estas personas fueron capaces de aumentar la zona del cerebro que necesitaban para conseguir su objetivo. El estudio de Maguire es una demostración de la plasticidad de nuestro cerebro y de cómo somos capaces de desarrollar un talento a través del aprendizaje y con la ayuda de nuestro cerebro.

El estudio anterior es el comienzo del capítulo del libro “Serás lo que quieras ser” en el que he participado junto con otros autores (Valentín Fuster, Joaquín Lorente, Laura Rojas Marcos, Alex Rovira…). El libro se apoya en una idea crucial: Los últimos avances científicos han demostrado que el ser humano es “plástico”, es decir, tenemos la capacidad de adaptarnos, de aprender y de superar las limitaciones de nuestro entorno. Y ésta es una gran revolución. Era sabido que las neuronas morían pero los últimos hallazgos han demostrado que a lo largo de los años también generamos otras nuevas. De hecho, el cerebro “se hace día a día, en su sentido físico y químico, como resultado de la interacción que realiza con el medio ambiente en el que nace, crece y se desarrolla”, dice Francisco Mora, uno de los autores. Cuando aprendemos o memorizamos algo nuevo, promovemos la síntesis de proteínas y moléculas que son los factores que permiten que las neuronas sobrevivan y nazcan nuevas sinapsis. E incluso ocurre algo más. Gracias al aprendizaje se genera el crecimiento de nuevas neuronas en áreas cerebrales específicas, como les ocurrió a los taxistas que aprobaron el examen.

Todo lo anterior es apasionante, sin duda, porque echa por tierra nuestras excusas típicas a la hora de aprender un nuevo idioma o cambiar un comportamiento (y en esto somos expertos más de uno de quejarnos de no haber aprendido inglés cuando éramos niños y en nuestra dificultad de adultos). La neurociencia ha comprobado que si ponemos empeño, emoción y dedicamos tiempo, tiempo, tiempo… podemos crear nuevas conexiones neuronales (por supuesto es más fácil cuando somos pequeños pero si no se pudo, no hay que tirar la toalla de mayores).

Si somos “plásticos”, el concepto de libertad y hasta de uno mismo cambia. En la medida en que podemos ser arquitectos de nuestro propio cerebro, como diría Ramón y Cajal, somos capaces de influir en nuestra libertad futura. Si aprendemos cosas en nuestro presente, tendremos más márgenes de actuación en el futuro. Y aún más, si somos capaces de ir transformando la percepción que tenemos de nosotros mismos a través del aprendizaje, podemos cambiar nuestro propio concepto de “yo”. Así pues, la palanca para el cambio está en la profunda vocación hacia el aprendizaje, que ayuda a reinventarnos, a transformar nuestras conexiones neuronales y a revisar el tembloroso edificio que constituye nuestro “yo”, como escribió Salman Rushdie.

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Tiempo que dedicamos a pensar.

Cada vez que aprendes algo, tu cerebro cambia físicamente: entre tus neuronas se producen una serie de conexiones nuevas, que le permiten recorrer de nuevo ese camino cuando sea necesario.

El primer requisito para que algo se quede grabado en nuestra memoria es que pensamos previamente en ello. Sólo recordamos aquello a lo que le prestamos suficiente atención. Por eso es que puede decirse que la memoria es un residuo, un subproducto del pensamiento. Los recuerdos son las “sobras” de aquello en lo que nos ponemos a pensar. Checa este enlace, donde explico muy brevemente la relación entre el pensamiento y la memoria.

Cuando pensamos en algo con intensidad y con frecuencia, nuestro pensamiento produce un residuo, un sobrante, un subproducto: la memoria.

No hay ningún otro método para adquirir conocimientos que pensar con intensidad y con frecuencia en eso que deseamos aprender. Ese pensamiento va a dejar un residuo en el cerebro: la memoria.

¿Cómo logramos que la información se nos quede bien grabada en la memoria? Pensando en la información con intensidad y con frecuencia.

Lo he dicho ya tres veces, aunque con distintas palabras, porque este es el paso indispensable y más importante para adquirir conocimiento. Concentrarnos en la información, y repetir esos pensamientos con frecuencia.

Critica, Articulo, Reseña y Ensayo

La crítica

La crítica es un examen público, el escrutinio de algo para conocer todas y cada una de las partes que lo constituyen desde un ejercicio que, si bien es realizado individualmente, tiene su correlato en un mundo que recibe ese ejercicio en su cultura. La crítica es la actividad que examina y dictamina, la que pone en balanza las mejores razones por medio de un procedimiento cuidado y depurado. Criticar no es meramente juzgar lo bueno y lo malo de los argumentos; significa, antes bien, introducirse en su elaboración para detectar sus partes constitutivas y dictaminar si el camino seguido (método) ha llevado a una respuesta satisfactoria o ha existido algún extravío. La época de la crítica, que era la Ilustración (que no es un momento histórico, sino una actitud de época), suponía un carácter pedagógico en el que los seres humanos eran guiados en sus reflexiones por medio de los dictámenes públicos inmersos en la cultura. Esconderse de la crítica significaba aislarse de la cultura.

El artículo

“Artículo es una parte de la oración que se junta solo al nombre sustantivo, o a otra parte que haga veces de nombre, para señalar y determinar la persona, cosa o acción de que se habla”

ARTÍCULOS DEFINIDOS SINGULAR PLURAL
Masculino el (El picaporte) los (Los trabajadores)
Femenino la (La puerta)
El (El animal) las (Las pinturas)
NEUTRO lo (Lo malo)

ARTICULOS INDEFINIDOS SINGULAR PLURAL
Masculino un (Una bolígrafo) unos (Unos ordenadores)
Femenino una (Una silla)
Un (Un animal)

La reseña

Una reseña es una narración breve y compendiosa. El término suele utilizarse para nombrar al examen que se realiza de una obra científica, un libro, una película, un disco, etc., y que se publica en un medio de comunicación o a nivel académico.

Puede decirse, a nivel general, que la reseña es una nota que describe o resume los aspectos más salientes de un texto o de un contenido audiovisual, lo que ayuda a que el lector conozca la obra en cuestión con mayor profundidad, aún antes de tener acceso directo a ella. Es decir, la persona que lee una reseña sobre una película se informa sobre su argumento y acude a la sala sabiendo de qué se trata.

El ensayo

El ensayo es un género literario que se caracteriza por permitir desarrollar un tema determinado de una manera libre y personal. Comúnmente, las personas escriben ensayos para manifestar alguna opinión o idea, y sin tener que preocuparse de ceñirse a una estructura rígida de redacción o documentarlo exhaustivamente.

Escribir un ensayo siempre implica esa expresión personal del autor en sus ideas. No existe un método a seguir o unas reglas precisas. Sin embargo, es posible tener en cuenta algunos consejos y sugerencias, especialmente en los casos para aquellas personas que por primera vez desean adentrarse al estilo ensayístico.

Hemisferios cerebrales

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Hemisferio izquierdo:soy un científico, un matemático, amo lo habitual, yo categórico, yo separó, soy preciso, lineal, analítico, estratégico, práctico, siempre tengo el control, un maestro de las palabras y el lenguaje, realista, calculo ecuaciones y juego con los números, soy ordenado, soy lógico, se exactamente quien soy.

Hemisferio derecho: soy creativo, un espíritu libre, soy pasional, anhelante, intuitivo, sensual, soy el sonido de las risas, soy sabor, el sabor de la arena bajo tus pies descalzos, soy movimiento, colores vivos, soy la urgencia de pintar un lienzo en blanco, soy imaginación sin límites, arte, poesía, soy el sentido, yo siento, soy todo lo que quiero ser.